En las primeras semanas de vida, el recién nacido no se comunica con palabras, sino con los sentidos: escucha su voz, reconoce su olor, siente su calor. Incluso si el niño aún no habla, te responde con su cuerpo, apariencia, sonidos y ritmo de respiración.La forma en que lo miras, lo tocas y le hablas ya es un idioma.Míralo a los ojos: el contacto visual es la primera forma de reconocimiento mutuo. Cuando te observa, aprende a leer expresiones y a sentirse seguro. Hable con él con frecuencia, incluso mientras hace cosas cotidianas. No es necesario decir oraciones complejas: su voz familiar lo calma y lo orienta. Cambie el tono: alterne voces graves, tonos suaves, sonidos más agudos. A los bebés les encanta la musicalidad de la voz humana. Cante canciones infantiles y canciones de cuna, incluso durante el cambio, la comida para bebés o la canción de cuna: el ritmo y la repetición lo ayudan a reconocer el lenguaje y a sentirse moderado. Responde a sus señales: si llora, se mueve o te busca con los ojos, intenta responder con calma, con palabras y con contacto. Así aprende que puede confiar en tu presencia. Todo esto sienta las bases de la seguridad emocional y el desarrollo futuro del lenguaje.